Promoción de 1983 del Instituto Técnico Ricaldone

Blog dedicado a la Promoción de 1983 del Instituto Técnico Ricaldone, San Salvador, El Salvador. Centroamérica.
ANECDOTAS

El Mango Chuco y el Salivazo

Era los años de 1982 y 1983, y los de Mecánica General, o los "chucos" como nos decían los colegas de electricidad, estábamos en la practica taller en el área de tornos. Como nuestras tareas demandaban concentración y esfuerzo físico era lógico que el apetito se abriera y sobre todo porque estábamos en plena adolescencia. También era temporada de mangos y a la par del taller de soldadura, una casi champa de las muchas que existen en mi país, existía un palo de mango; pero no mango indio ni ciruela, era de aquel hermoso mango que no te cabe en toda la mano, no se era mango mamey o como quiera que se llame. El Mortus, el gemelo Guillermo, el fallecido Lemus, el Chamaquillo y el Ovidiazo y otros mas que no recuerdo, lograban fácilmente hacerse de dichos frutos   y se los llevaban al área de tornos o fresadoras, exibiendolo como todo un trofeo, comiendo todas esas casi dos libras de mango a placer y ante la envidia de los demás. Como buen salvadoreño, no hay peor crimen, que alguien se te ponga enfrente a comerse un mango y no te de aunque sea un pedazo. Lógico, todo mundo se alborotaba sobre el pobre dueño del mango y del pobre mango. Al primero a solicitarle o exigirle que compartiera a puro huevo, de lo contrario era acreedor de un vergazo en el hombro por egoísta y al segundo, el mango,  que con solo tres comensales no invitados, el pobre mango desaparecía.
El dueño del mango al verse acorralado con las diversas peticiones de sus compañeros de compartir a puro huevo el mango, procedía de una forma curiosa y divertida, le aplicaba grandes mordiscos al mango a una velocidad similar a la del sonido y que con solo tres mordiscos, dejaba muy poco al resto de solicitantes. Otra estrategia utilizada, era de escupir el mango para que el asco evitara las peticiones de compartir. En esta segunda técnica, no siempre era efectiva, porque con una limpiadita con la manga de la gabacha, que por cierto estaba chuca y las manos de nosotros llenas de grasa, bastaba para matar todo microbio o enfermedad que le quedará al mango, producto de la aplicación en forma de salsa, al mango. El mango amarillo cambiaba su color de amarillo a un gris, producto de la grasa incorporada.
No se ni como no nos enfermábamo!!
Creo que al pobre palo de mango, le dieron jaque para construir los nuevos talleres! Lastima


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